martes, 16 de mayo de 2017

Grandes y pequeños inventos







Vivimos rodeados de sorprendentes inventos que facilitan nuestra existencia sin darle ningún valor. Contemplamos logros científicos que parecen de ciencia ficción como si eso fuera algo que se le ocurre a cualquiera. No somos conscientes, porque no lo pensamos, de que todo eso se debe a unos cuantos individuos la mar de inteligentes que encima, trabajan muchísimo. Asumimos todos los avances técnicos como si se tratara de lo más normal, algo a lo que tenemos derecho y que por tanto tiene que haber alguien con la obligación de llevarlo a cabo. Si de repente nos enteráramos de que han instalado en Barajas un teletransportador de materia para viajar a Marte sin tener que pagar exceso de equipaje, todo lo que se nos ocurriría comentar es: ¡hombre, ya era hora!

Constantemente asistimos a nuevos logros a los que no damos la importancia debida; cada vez la ciencia llega más lejos en sus descubrimientos y cuando nos enteramos, ponemos cara de vaca y seguimos pendientes de lo nuestro, que casi siempre es un partido de la Champions (vaya un nombre más hortera). La medicina y la biología están en un punto en el que ya se está hablando de la posibilidad de alcanzar los 120 años de vida y lo que hacemos es refunfuñar y decir  que ya me contarás tú para qué queremos vivir tanto. No, claro, estaríamos  mucho mejor palmando por término medio a los  cincuenta, dónde va a parar.

En general somos ingratos con quienes nos facilitan la vida con su esfuerzo, sin embargo he de decir que yo no soy así; más al contrario, cuando, por ejemplo, me enteré de que ya existe una maleta que te sigue dócilmente como un caniche por donde vayas, por muy pesada que sea, me hubiera gustado tener el teléfono de quién lo hizo posible para felicitarle por la idea. Todos en algún momento necesitaremos esa maleta.

Pero… pero no siempre el invento fruto de los conocimientos acumulados por algún cerebrín cuenta con mi aprobación. Sin ir más lejos, las miles de horas empleadas en asegurar la reproducción asistida, me parecen en su totalidad una pérdida de tiempo. La humanidad necesita una maleta que vaya sola por los aeropuertos, eso está claro, pero ¿qué necesidad hay de extraer óvulos y espermatozoides de las células madre de la piel cuando no se encuentran donde deberían estar? ¿Acaso estamos en peligro de extinción? Si lo que sobran son humanos, por favor…

Evitar que carguemos con las maletas está muy bien pensado, pero hacernos cargar con más congéneres que a la larga lo único que hacen es producir problemas, no está bien pensado. 
Por favor, un poquito de seriedad a la hora de sacar nuevos avances que nos afectan a todos, señores científicos.










8 comentarios:

  1. ¡me parece buenísimo! (cómo siempre colega)

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    1. me alegro de que te guste, colega. Gracias

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  2. Me gusta que tu acidez te siga docilmente como un caniche por cada tema que tratas.

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    1. gracias y espero también que nunca se me revuelva ;-)))

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  3. Baja tolerancia a la frustración, es el mal de esta época.

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    1. es verdad, la frustración se lleva muy mal y ciertamente cada vez peor, pues no aceptamos que las cosas no salgan exactamente como esperamos.

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  4. Tengo un amigo que roba maletas por los aeropuertos. Yo ya le he dicho que esa no es una forma apropiada de ganarse la vida, pero me contesta que menos apropiado sería pasar hambre. En fin. Pero últimamente se le ve la mar de contento. Y es, precisamente, gracias a que las maletas circulan a dos metros de su dueño. Pero no vayas a pensar que su felicidad radica en la evidente comodidad a la hora de ejecutar el hurto, no. En ese aspecto nunca tuvo problemas. Está encantado porque antes desvalijaba las maletas y luego no sabía qué hacer con ellas. Eran una prueba del delito y no encontraba mercado dónde venderlas. En cambio ahora, una vez sustraído todo el contenido, las devuelve al aeropuerto para que puedan regresar a sus propietarios. Por eso, hoy en día, podemos ver manadas de maletas abarrotando el aeropuerto de Barcelona; circulando de punta a punta como gallinas descabezadas, a la búsqueda de sus dueños. Pero, claro, como él dice, "eso ya no es mi problema".

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  5. casi me da más pena la maleta buscando a su dueño, que el dueño a quien se la ha afanado tu amigo ;-)))

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